Cuando pensamos en violencia doméstica, probablemente imaginamos gritos, golpes, amenazas o agresiones evidentes. Pero la violencia no siempre comienza así. Generalmente, una persona maltratadora no se presenta desde el inicio de una relación dando gritos, golpeando ni mostrando abiertamente comportamientos violentos. Muchos al inicio son maravillosas personas, Aquí muchas veces resulta válido el famoso refrán: