Hay una conversación que prácticamente ninguna pareja tiene al casarse: ¿qué es de quién? ¿cómo se van a repartir los gastos y qué pasa con lo que construyan juntos si algún día el matrimonio termina? Es cierto que esa charla es poco romántica e incluso parece desconfiada. Pero cuando falta, las consecuencias pueden ser mucho